Peña Nieto y Donald Trump en su encuentro del 31 de agosto de 2016 en México (YURI CORTEZ/AFP/Getty Images)

Ningún paso atrás mostró el presidente de Estados Unidos Donald Trump al confirmar sus planes para la construcción de un “muro” en el límite con México, uno de los puntos más renombrados de su campaña electoral, con el cual prometió limitar el ingreso de inmigrantes clandestinos, grupos delincuentes y terroristas. Según lo que se evidencia en sus palabras durante su primera conferencia de prensa del pasado 11 de enero, el plan va adelante hasta la realización.

La construcción misma del muro, aunque no tan fortificado como lo planea Trump, en realidad no es ninguna novedad en suelo estadounidense. Dos cercas se establecieron en dos períodos presidenciales de Bill Clinton. En 1994 se construyó la cerca de California, como parte de la Operación Guardián, y en 1997 se construyó la cerca de Texas. En ese tiempo, la denominada Operación Río Grande se planificó para frenar a los migrantes. A raíz de ello se estima que los migrantes movilizaron su flujo a través del desierto, según datos de la Patrulla Fronteriza.

Un vehículo de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos conduce a lo largo de la valla que separa los EE.UU. de México cerca de la ciudad de Nogales, Arizona, el 23 de abril de 2010.(MARCA RALSTON / AFP / Getty Images)

Un vehículo de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos conduce a lo largo de la valla que separa los EE.UU. de México cerca de la ciudad de Nogales, Arizona, el 23 de abril de 2010.(MARCA RALSTON / AFP / Getty Images)

Hay que recordar además que desde 1996 en el Congreso estadounidense se aprobó una ley que acelera la deportación de migrantes, que impide que vuelvan al país antes que pasen al menos tres años.

Trump mencionó que su muro seria un pie más alto que la Muralla China, más alto que cualquier escalera a mano. A sus opositores señaló que la construcción no es algo dramático sino algo útil, tal como sirvió a China hace 2000 años, la construcción de la Gran Muralla de 13.000 millas en sus fronteras.

En lo que concierne al proyecto actual, indicó que el vicepresidente Mike Pence estaría personalmente liderando los esfuerzos para conseguir la aprobación final de su construcción “a través de varias agencias y a través del congreso”, para ser completado antes del fin de las negociaciones con México, iniciadas este mes y que se proyectan para que duren cerca de un año y medio.

Trump además aclaró que se trata de un verdadero “muro” y “no de una (simple) cerca”, y que los costos vendrán “de alguna manera” finalmente reembolsados por México. Sin embargo, el presidente Enrique Peña Nieto se apresuró a contradecirlo, durante la 28° Reunión de embajadores y cónsules realizada en la misma fecha de la conferencia.

Discordia de México

En respuesta a las palabras de Donald Trump, el actual presidente mexicano Enrique Peña Nieto declaró -según el portal de la Presidencia– que: “Es evidente que tenemos algunas diferencias con el próximo Gobierno de los Estados Unidos, como el tema de un muro que México, por supuesto, no pagará”.

Sin embargo México “buscará incrementar la inversión en infraestructura y tecnología para que nuestras fronteras sean más seguras, modernas y eficientes”, con el objeto que “facilite aún más el comercio bilateral y reducirá los tiempos de espera en los cruces fronterizos”.

(Foto: YURI CORTEZ/AFP/Getty Images)

(Foto: YURI CORTEZ/AFP/Getty Images)

Peña Nieto aprovechó a advertir que “en ningún momento aceptaremos nada en contra de nuestra dignidad como país, ni de nuestra dignidad como mexicanos. No son negociables principios básicos como nuestra soberanía, el interés nacional y la protección de nuestros connacionales”.

Además dijo que de su parte “se impulsará una negociación abierta y completa. Todos los temas que definen la relación bilateral están sobre la mesa, incluyendo seguridad, migración y comercio. Se va a trabajar para tener una buena relación con los Estados Unidos y su Presidente, una relación que sea buena para México y los mexicanos”.

Por otro lado reconoció que el libre flujo de remesas de sus connacionales desde Estados Unidos hacia México aportaron a su país “más de 24 mil millones de dólares a noviembre del año pasado”, por lo que pidió a Trump que esto se mantenga.

“De estos recursos depende el sustento de millones de familias mexicanas, principalmente de bajos recursos”, dijo Peña Nieto.

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El Primer Mandatario mexicano señaló además que “Estados Unidos debe asumir un compromiso de trabajar de forma corresponsable para detener el tráfico ilegal de armas de Estados Unidos a México, así como para frenar el dinero de procedencia ilícita que reciben las organizaciones criminales en nuestro país”.

En tanto respecto a la repatriación de personas indocumentadas señaló que espera que “continúe de manera ordenada y coordinada, garantizando un trato humano y el respeto a los derechos de los migrantes mexicanos”.

Según cifras citadas por la cadena CNBC, entre 2009 y 2014, un millón de mexicanos y sus familias, incluidos los niños nacidos en los EE.UU., abandonaron el país para trasladarse a México, de acuerdo con la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica de México.

Los datos del censo oficial de Estados Unidos para el mismo período muestran un estimado de 870.000 ciudadanos mexicanos que salieron de México para ir a los EE.UU. A ello hay que agregar los inmigrantes ilegales.

Más que la discusión por un muro, México y Estados Unidos están luchando porque las nuevas fábricas se instalen en sus respectivos países, para crear nuevas fuentes de trabajo.

El político y expresidente mexicano (2006-2012) Felipe Calderón, mencionó en el 2016 nuevas instalaciones de Mazda y Honda en sus fronteras. Trump en cambio advirtió en los primeros días de 2017 en las redes sociales, que haría pagar a las compañías tasas más altas si se instalaban en México.

Las negociaciones incluyen un fondo de estadísticas de México que a su vez se plantean como inquietantes para los estadounidenses en las zonas limítrofes, por señales récord de violencia que está registrando el país. Según balances publicados por la prensa local, en poco más de 10 años fueron asesinados 43 presidentes municipales en funciones, siete alcaldes electos antes de que pudieran asumir el puesto, y 32 casos luego de que dejaron el cargo. México además sufrió desde 2000 hasta junio de 2016 el asesinato de 114 periodistas, y se registran 20 desaparecidos, alertó el organismo nacional de derechos humanos.

El Muro como problema ambiental

El problema del Muro entre Estados Unidos y México, no es solo un problema de inmigración sino también un asunto ambiental al considerar cómo realizar su construcción. Según la organización Sky islance Aliance, “la construcción de un muro fronterizo y la infraestructura relacionada es la creación de una frontera impermeable a la migración de especies continentales”.

“La limpieza de la vegetación, la instalación de iluminación de alta potencia y tierra-llenado de los cañones y de los cursos de agua están afectando a las poblaciones de fauna en el corto y largo plazo. Los impactos de esta construcción van mucho más allá de la huella de la pared física, impidiendo la capacidad de las plantas y los animales a moverse normalmente en la región. La fragmentación y destrucción del hábitat son las más graves amenazas para las poblaciones de vida silvestre y sus hábitats en la región fronteriza de Sonora-Arizona”.

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