En última ceremonia de los Globos de Oro, todos los ojos se dirigieron hacia las axilas de la actriz Lola Kirke, que se presentó con ellas al natural, y posó estratégicamente frente a los fotógrafos, para que no se les escapara su poblada cavidad. «Vaya descuido», publicaban algunos en la redes. Pero cuando una se prepara durante días para este momento, no se cometen negligencias de esa magnitud. Trataba, evidentemente, de llamar la atención de los flashes. Y la razón, protestar por los recortes en los programas de salud de los Estados Unidos.

La actriz llevaba un pin rosa en su vestido de Andrew Gn, estratégicamente colocado cerca de la mata de pelo que asomaba de su brazo. En él se leía ‘Fuck Paul Ryan’, el presidente del Congreso de Estados Unidos que podría aprobar esos recortes. Y, a pie de alfombra roja, declaró que «como persona con una plataforma es importante que digamos lo que pensamos y tal vez alzar así a la gente que opina lo mismo. Mi cuerpo, mi elección. Tu cuerpo, tu elección», refiriéndose en concreto a los programas de planificación familiar. La noticia de la semana se quedó en eso. Pero algunos han visto en este gesto un paso más.

Lola ya había compartido en Instagram un video de la previa de la gala en el que se la veía bailando en ropa interior, con los brazos levantados, luciendo melena axilar. Y allí no había pin (ni fin) político. Las imágenes, que cosecharon más de tres millones de halagadoras visitas, recibieron también duras críticas de seguidores que la instaban a rasurarse. Como respuesta, la actriz subió otra imagen en la que escribía: «Ok. Ahora estoy realmente lista. Gracias a toda la gente bella que no me mandó amenazas de muerte por mis axilas peludas. Sois los mejores».

Y, tirando de hemeroteca, hemos podido ver que Lola ya había aparcado la depiladora en diciembre de 2015 para posar tras el objetivo de Kenneth Willardt en la revista «Vanity Fair». Lo que nos deja entender que, más allá de su reclamación política, la protagonista de Mozart en la Jungla es simpatizante de un movimiento que invita a las mujeres a retratarse sin depilar, como protesta de lo que consideran un «lavado de cerebro» de la industria de la belleza. #sobaquember tiene como objetivo normalizar el hecho de tener vello en el cuerpo, y reivindica que la depilación sea una opción, no (casi) una obligación. La hermana menor de Jemima Kirke (a la que también se ha visto retratada en multitud de ocasiones sin rasurar), ha querido en esta gala alzarse como altavoz de este fenómeno, siguiendo los pasos de Julia Roberts en el estreno de Notting Hill, en el que apareció con idéntica guisa. Otras que se posicionaron del lado «pelos, si» hace ya unos años fueron Madonna y Miley Cyrus, e incluso las españolas Blanca Marsillach y Penélope Cruz se sumaron en momento dado a la fiebre pro-vello. Y para demostrar que estar bellas no requiere cumplir con las exigencias que impone la sociedad, algunas de estas feministas se tiñen el pelo de colores. Bajo hashtags como #dyedpits, #axilascoloridas, #armpithair encontramos cientos de instantáneas de mujeres que lucen orgullosas sus axilas naranjas, fucsias o azules. ¿Veremos este verano asomar de sus repoblados sobacos el verde «greenery», el elegido por Pantone (la autoridad mundial en color) como tono estrella de 2017?
Belleza

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