Lejos de pasados episodios de absurdo triunfalismo y en la perspectiva de enterrar dos años vacíos de contenido desde que se asoció con Honda, McLaren presentó en su moderno auditorio de Woking (sur de Londres) el coche de 2017, el MCL32. Una esperanza en tonos naranja. Un bólido que pretende ser rupturista y, en esa tonalidad que recuerda a la mascota del Mundial 82, viene a evocar una nueva era, según dijo su recién estrenado presidente Zak Brown. Los aires remozados y plasmados en un monoplaza que Fernando Alonso calificó de «sexy» se extendieron también al mensaje. No hubo promesas de próximos éxitos ni estériles anuncios de un feliz futuro inmediato. McLaren no gana una carrera de Fórmula 1 desde el otoño de 2012.

A primera hora de la mañana se presentó también el Ferrari de Vettel y Raikkonen, pero la historia estaba en Inglaterra, donde McLaren aspira a dar la vuelta a la espiral negativa que arrastra desde que se unió a Honda en 2015. Los viejos éxitos que se enumeraban de la época de Senna y Prost hace 25 años no se han materializado en resultados. McLaren no gana, terminó el curso a un segundo por vuelta de Mercedes y sus expectativas se basan en la nueva reglamentación de la Fórmula 1. Ha cambiado todo el perfil técnico de los bólidos, la configuración de los motores, el sistema de créditos para mejorar los propulsores (los tokens), las nuevas líneas aerodinámicas y la ruedas.

El McLaren, como todas las escuderías, ha adaptado su modelo a la normativa. Es más ancho, más agresivo en su concepto de diseño, con más innovaciones aerodinámicas ingeniadas por la antigua mano derecha de Adrian Newey (Peter Prodromou), más bajo y con neumáticos mucho más grandes.

Pero el simbolismo lo representa el color naranja, omnipresente en la convocatoria. Las corbatas de muchos empleados, el sabor de las galletas en el catering, la franja en el mono de los pilotos, Fernando Alonso y el belga Stoffel Vandoorne. Un mundo naranja en busca de otra esperanza para un equipo histórico. McLaren fue uno de los fundadores de la Fórmula 1 actual.

En el momento del análisis, nadie se dejó llevar por euforias baratas en busca de publicidad, expectativas y patrocinadores. «No vamos a prometer nada a nuestros seguidores y a nosotros mismos -resumió Alonso en nombre de todos-. La Fórmula 1 no son matemáticas, depende de muchos factores. Si estamos aquí es porque creemos que podemos ganar».

Todo en condicional, sin lanzar campanas al vuelo. Alonso se quedó prendado del monoplaza naranja sobre fondo negro, según dijo. «En los 16 años de F1 que tengo, es el coche más bonito que voy a conducir. Es sexy y esperemos que sea rápido. Tenemos que esperar a ver cómo se comporta en las pruebas de Barcelona y en las primeras carreras».

Eric Boullier, el director deportivo de McLaren, secundó la opinión del español: «No vamos a hacer promesas ni a crear expectativas erróneas. Vamos a trabajar, a progresar y tal vez podamos ganar un día». El McLaren MCL32, que así se llama, debutará el próximo lunes en Montmeló con Alonso al volante.
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