La doble amarilla que vio Luis Suárez durante la disputa de la vuelta de semifinales ante el Atlético de Madrid va a traer cola. Al cúmulo de declaraciones que se han producido tras el choque hay que añadirle ahora el redactado del acta del colegiado del encuentro. Jesús Gil Manzano señaló los dos motivos por los que mostró sendas amarillas al uruguayo y posteriormente, en el apartado de otras incidencias, denunció los problemas que puso Suárez para abandonar el terreno de juego y cómo desobedeció su autoridad. Todo ello podría provocar que al margen del partido de sanción que debe cumplir por la expulsión, y que comporta que no pueda disputar la final de Copa, el Comité de Competición podría castigarle con uno o dos encuentros más.

Gil Manzano explicó la primera amarilla, por la que no hay ninguna queja: «En el minuto 86 el jugador (9) Suarez Diaz, Luis Alberto fue amonestado por el siguiente motivo: Derribar a un contrario en la disputa del balón». No obstante, es en la segunda cartulina donde surgen las quejas azulgranas porque el árbitro explica que el uruguayo fue monestado por el siguiente motivo: «Impactar con el brazo contra un jugador adversario de forma temeraria, en la disputa del balón». Esta tarjeta fue la que provocó la reacción del charrúa y sus posteriores manifestaciones.

Y aquí es dónde se produce el acto más preocupante y que queda recogida en el acta arbitral: «El jugador número 9 del Barcelona, Luis Alberto Suárez Díaz, una vez expulsado, retrasó su salida del terreno de juego de manera considerable, haciendo caso omiso a mis instrucciones. Una vez fuera del terreno de juego permaneció en las escaleras de acceso al túnel de vestuarios observando el partido hasta que éste finalizó, a pesar de que el cuarto árbitro comunicó en reiteradas ocasiones de que debía marcharse a los vestuarios, haciendo nuevamente caso omiso a estas instrucciones».

Según el artículo 113.2 del Código Disciplinario sobre la doble amonestación en un partido, «quienes sean expulsados deberán dirigirse a los vestuarios sin posibilidad de presenciar el partido desde la grada. El incumplimiento de la citada obligación será objeto de sanción entre uno y tres partidos». Y aquí poco podrá hacer el Barcelona, que ya ha anunciado que está estudiando el vídeo de la última jugada para presentar un recurso a la tarjeta. El club considera que no hay falta y que las imágenes lo demuestran. No obstante, los precedentes son poco halagüeños e inlcuso Luis Enrique ya ha anunciado que no confía en que el recurso prospere. Aunque le perdonaran la amarilla y el partido de sanción que conlleva, parece prácticamente imposible que no le sancionen por los actos posteriores.

Además, poco ayudaron sus palabras tras el partido, en el que cargó duramente contra el arbitraje. «Me río de la expulsión porque parece que era lo que quería porque cuando salto, me doy la vuelta. Y creo que a ver si es justo que puedan apelar la segunda amarilla porque ni siquiera es falta. A ver qué puede pasar, aquí ya se sabe cómo va… Se veía venir», señaló un molesto Suárez. No se descarta incluso que el Comité Técnico de Árbitros denuncie al futbolista por estas declaraciones, como ya hiciera hace unas semanas con Gerard Piqué tras sus quejas en Bilbao y Villarreal.
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