En los días previos a esta Copa de Vitoria, Laso se ha hartado de recordar el duelo copero ante el Baskonia del año pasado. En su opinión, el mejor de la de la temporada. Un partido que supuso un antes y un después para un Real Madrid que llegaba a La Coruña en crisis y que salió de allí reforzado y rumbo a su segundo doblete consecutivo. En aquel partido –también en semifinales– Llull sumó ocho puntos consecutivos en los últimos minutos para tumbar la resistencia vasca. Mismo guión que el que se produjo este sábado en el Buesa Arena, donde el balear se emuló a sí mismo para encargar otra final para el Real Madrid. [La crónica del Baskonia-Real Madrid]

«Me gusta muy poco perder y por eso intento encontrar siempre la mejor opción para ayudar al equipo a ganar. Estoy muy contento por haber ganado a un gran equipo y por poder jugar otra final más con el Real Madrid», señalaba el balear, autor de 23 puntos, todos ellos en la segunda mitad.

Esa experiencia en finales apretados terminó por decantar el partido del lado madridista. Un gen ganador que Laso ha ido inoculando en sus jugadores desde que aterrizó en 2011. «En mi primera temporada, un triple de Huertas sobre la bocina desde el centro del campo nos dejó sin liga. Aprendimos mucho de aquel lanzamiento y estoy orgulloso de que nunca hayamos dejado de aprender cosas nuevas», señalaba el técnico ayer sobre la capacidad de su equipo para luchar hasta el último segundo a pesar de tener todo perdido.

Sobre la final, Laso pidió prudencia y expresó su preocupación porque el cansancio acumulado no les pase factura tras dos encuentros muy duros que se resolvieron en la prórroga.
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