La inteligencia artificial no salvará a Twitter

Twitter necesita generar un valor añadido inmediato que atraiga a nuevos usuarios. Si espera a que su inteligencia artificial esté madura, puede que sea demasiado tarde.

Los resultados de Twitter del último trimestre no consiguieron convencer. En su pugna con Facebook, ni siquiera es una cuestión de fe. Sin ser capaz de monetizar algunos fenómenos como las elecciones de los Estados Unidos o, incluso, los tweets del Trump, que por sí solos mueven cerca de 1200 millones cada vez que menciona a una compañía cotizada en su timeline. Con todo, el problema de Twitter sigue siendo social. La red es un campo de minas en el que el acoso y el abuso entre sus usuarios parece no tener fin.

Si bien se han barajado algunas opciones, y parte de su junta apuesta por acabar con el anonimato impune en la red (algo que a su vez reforzaría un éxodo de muchos de esos usuarios tóxicos), parece que Twitter tiene algo más en mente para potenciar el análisis del contenido de sus usuarios con herramientas más avanzadas que el simple reporte de abuso que, seamos sinceros, no funciona a día de hoy.

Aunque sin dar sus frutos, parece que el camino de Twitter, desde que Jack volvió a tomar las riendas del asunto, va encaminado a hacer de Twitter una red más inteligente. Las intenciones, desconocidas, apuntan a que serviría para generar un mayor contexto al contenido y, de paso, luchar de forma más activa contra el abuso: los planes de Twitter pasan por invertir en machine learning e inteligencia artificial para hacer de Twitter una plataforma más inteligente y útil para los usuarios. O al menos eso es lo que parece pretender la compañía.

Magic Pony Technology (en 2016), una de las compras más recientes de Twitter en compañías basadas en inteligencia artificial y machine learning, es solo la última de una lista que ha ido engrosando de forma silenciosa, y desde luego no será la última. No obstante, pese al call relativamente calmado de Jack, no parece ser que el futuro de Twitter sea brillante solo con inteligencia artificial, cesta en la que la compañía parece haber depositado todos los huevos.

La monetización de usuarios y, sobre todo, el crecimiento de estos pueden mejorarse con esta tecnología, y desde luego hacer mucho más rico el contenido de la red social, pero no parece ser el valor añadido que están buscando los usuarios; y parece que tampoco va a ser la herramienta definitiva para luchar contra el abuso que los usuarios necesitan.

La tecnología en la que está invirtiendo la compañía es un paso positivo, pero Jack y Twitter deberían buscar opciones más inmediatas que generen suficiente valor añadido como para atraer nuevos usuarios y escuchar las peticiones de los actuales. No es normal que la red social más influyente del mundo no sea capaz de influir por sí misma, porque si un proyecto de este calibre no es rentable, es que estamos mirándonos el dedo en vez de estar mirando a la luna.

Hipertextual

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