Instagram quiere ser el lugar más feliz de Internet

Para bien y para mal.

Selfies, atardeceres, divertidas fiestas y comida espectacular es el día a día de cualquier feed de Instagram. #Hapiness. Instagram es un descanso ideal al alcance de la palma de la mano donde puedes mirar en un par de minutos increíbles fotografías, gente bonita y los logros de tus amigos. A diferencia de Facebook y Twitter (lugares llenos de tragedias, cachorritos abandonados y noticias indignantes), la pena no conoce el camino para llegar a Instagram.

No es secreto que en las últimas semanas Instagram se ha dado a la misión de exterminar a Snapchat copiando las características distintivas de la red de Evan Spiegel, pero en la última mitad del año Instagram se ha centrado en convertirse en un lugar todavía más bonito y libre de negatividad.

Desde que en 2012 Instagram pasara a formar parte de la familia Facebook, este ha adoptado un modo de operar indispensable para sobrevivir en el mundo de la tecnología: la capacidad de responder y actualizarse rápidamente.

Mientras sus números aumentan mes con mes (ahora tiene cerca de 500 millones de usuarios), Instagram ha comenzado una cruzada contra el acoso cibernético en aras de cuidar los contenidos que se comparten y con ello, la rentabilidad de la plataforma.

Hoy 6 de diciembre, Instagram ha anunciado actualizaciones que buscan combatir el acoso en la plataforma como la posibilidad de bloquear los comentarios de una publicación, la habilidad de remover seguidores con cuentas privadas y una opción para reportar posts que retraten autolesiones. Con reportes anónimos se espera proporcionar ayuda psicológica al usuario responsable de este tipo de publicaciones.

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Dichas modificaciones se suman a las que hizo en septiembre cuando Instagram introdujo el filtrado de comentarios contra el trolleo, el spam y los comentarios negativos para las cuentas de empresas.

Mientras otras plataformas se han demorado o simplemente han omitido hacer frente al acoso en línea, Instagram ha tomado la delantera para hacerse a sí misma el lugar más feliz de Internet. Para bien y para mal.

En el comunicado de las actualizaciones, Kevin Systrom manifiesta un deseo de mantener Instagram como “un lugar positivo para la expresión personal”. Sin embargo, no es especialmente conocida por permitir la libre expresión con censura constante a contenidos como las fotografías de desnudo artístico o fotografías que retraten el vello corporal en las mujeres.

Mientras Instagram pide en los términos y condiciones que sus usuarios sean “auténticos”, a la vez establecen criterios legales, morales y hasta estéticos para el uso de la plataforma. En 2015 sus Términos y Condiciones decían lo siguiente, introduciendo conceptos discutibles como lo es el gusto:

No puedes publicar fotos u otro tipo de contenido que muestre imágenes violentas, de desnudos íntegros o parciales, discriminatorias, ilegales, transgresoras, de mal gusto, pornográficas o con contenido sexual a través del Servicio.

Otro doble estándar es su política de desnudos: las fotografías de genitales y pezones femeninos no son permitidas aun si tienen fines artísticos o son subidas por fotógrafos (decenas de ellos han sido censurados por la plataforma), pero subir la fotografía de una escultura o una pintura que retrata un desnudo está aceptado.

No sólo el trolleo y el spam han decido ser erradicados de la plataforma, las cosas “feas” de la vida también, tal y como sucede en el primer episodio de la tercera temporada de Black Mirror. Si la infelicidad no tiene la estética sugerida, entonces no tiene lugar en el imperio de 3.2 mil millones de dólares en el que se ha convertido Instagram. En otras palabras: si deja dinero, entonces está permitido.

Hipertextual

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