La selección masculina de balonmano ya ha mostrado sus dotes para brillar en la pista del Mundial de Francia. Lo logró en una segunda
parte rápida, ágil y con confianza en su estreno contra Islandia. Un despertar a tiempo y con calidad tras una primera media hora de zozobra. Evitar esa espesura inicial es lo que buscará el equipo hoy ante Túnez. Una buena prueba para corroborar las posibilidades y allanar lo antes posible el pase a los octavos de final. Sin embargo, nadie en el equipo se confía de los tunecinos. Mucho menos el seleccionador.

Jordi Ribera pretende activar a sus jugadores desde el principio y evitar así el juego más trabado que plantea Túnez. «En ataque no podemos entrar en su guerra de continuas faltas, porque Túnez es un equipo de gran poderío físico, de mucho contacto y eso no nos ayuda en nada, porque tenemos que darle la mayor continuidad posible a nuestro juego», señaló Ribera, que no descartó practicar sobre el parqué el ataque con siete, que casi no utilizó en el debut.

Además de un poderoso lanzamiento exterior gracias a Amine Bannour y Wael Jallouzy, Túnez también cuenta con una peligrosa arma en la combinación entre el central Saied y el pivote Issam Tej. No obstante, ningún recurso resulta efectivo si España encuentra esa buena dinámica que demostró en la segunda parte ante Islandia.

Un objetivo que todos tienen muy claro para lograr con prontitud una situación ventajosa de alcanzar los octavos de final. «La clave como siempre tiene que ser la intensidad defensiva, para poder recuperar balones y salir al contraataque. Cuando defendemos bien y el portero colabora complicamos mucho las cosas al rival», subrayó Ribera. Una posición en la que puede volver a ser decisivo Dani Sarmiento, a la espera de recuperar a Entrerríos.
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