Entramos en año de vuelta al mundo a vela y, aunque más tarde que nunca, todo se vuelve reactivar para que Alicante vuelva a recibir a la flota de la Volvo Ocean Race.

Este evento arrancará el próximo 22 de octubre para navegar las más de 45.000 millas náuticas de las que consta esta circunvalación al planeta por etapas.

Hace escasas dos semanas la Sociedad de Proyectos Temáticos de la Comunidad Valenciana o SPTCV, empresa pública dependiente de la Generalitat Valenciana sacó a concurso todas las necesidades logísticas que se tendrán para que Alicante pueda afrontar con éxito una nueva salida de esta vuelta al mundo.

«Si en 2008 se contaba con cerca de 1,5 millones de euros para poder gestionar esta regata, en 2011 el tema ya bajó a algo menos de 1 millón de euros, llegando a esta edición donde se ha rebajado hasta algo más de medio millón de euros para hacer exactamente lo mismo… »Sergio W. Smit
Pero a diferencia de otras ediciones, este concurso público está siendo observado con lupa tanto por empresarios náuticos como por la misma administración pública para intentar eliminar la sombra de corrupción que presuntamente sobrevoló en las últimas ediciones.
De hecho, no acabo de entender que no haya terminado de cuajar una investigación seria sobre la gestión de esta empresa pública en relación a los pasados concursos, siendo esta la máxima responsable de la administración de Alicante Puerto de Salida de la Vuelta al Mundo a Vela.

Pese a la disyuntiva sobre si merece la pena, o no, invertir tiempo en preparar un concurso de esta naturaleza, se de varias empresas y UTE´s que están trabajando para cumplir las exigencias del pliego de condiciones que ha preparado la SPTCV, copia idéntica del que ya había en las últimas ediciones, con la única y gran diferencia del presupuesto asignado para esta edición 2017.

Si en 2008 se contaba con cerca de 1,5 millones de euros para poder gestionar esta regata, en 2011 el tema ya bajó a algo menos de 1 millón de euros, llegando a esta edición donde se ha rebajado hasta algo más de medio millón de euros para hacer exactamente lo mismo…

De hecho, esto mismo es lo que a los «observadores infiltrados» les llamó más la atención y por lo que intentan que este concurso sea transparente, evitando los juegos sucios de la corrupción que presuntamente invadieron los concursos de las últimas ediciones.

No obstante, pese a esa imagen de transparencia que intentan hacernos creer, en los tugurios publico privados siguen engrasando la maquinaria para intentar sacar tajada a la mínima que vean una grieta donde colarse como viles ratas de cloaca en busca de una moneda de oro que les sirva para empapar de mal ron sus podridas almas.

España y la picaresca es casi una identidad nacional, pero de eso a la desvergüenza con la que se llegaron a pavonear algunos de estos pájaros por los pantalanes de la Volvo Ocean Race en las últimas ediciones hay una repugnante diferencia.

¡Larga vida a la Volvo!
Deportes

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