El general James Mattis, jefe del Comando Central de Estados Unidos y el presidente electo Donald Trump. (Foto: Drew Angerer/Getty Images)

La cultura del Pentágono puede ver un cambio bajo el liderazgo de James Mattis “el perro loco”, el general de cuatro estrellas recientemente nombrado por el presidente electo Donald Trump como el próximo secretario de defensa.

El ex veterano de combate del ejército y ex oficial de inteligencia Mike Furlong vio de primera mano cómo Mattis cambió las costumbres en el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) en 2010.

Mattis hizo menos político al CENTCOM, dijo Furlong, y prestó más apoyo a los combatientes.

“Con Mattis como secretario de defensa, tendrás un gran defensor para las tropas en los momentos decisivos de una batalla”, dijo Furlong, quien actualmente trabaja para el sitio de noticias en la web, OpsLens.

Fue un año difícil para los militares estadounidenses en 2010. El general Stanley McChrystal se retiró siendo comandante en Afganistán después de criticar a la administración Obama en un artículo en Rolling Stone. Fue reemplazado por el ahora retirado general David Petraeus, y Mattis fue a su vez elegido para reemplazar a Petraeus en CENTCOM.

Los analistas de Intel en CENTCOM creían que sus análisis estaban siendo “politizados” y la información valiosa era ignorada y desatendida si iba en contra de las actuales políticas estadounidenses, dijo Furlong.

Algunos líderes militares se vieron obligados a jubilarse anticipadamente debido a esta política, y Mattis fue supuestamente uno de ellos debido a sus advertencias sobre Irán y el surgimiento del grupo terrorista ISIS.

La diferencia entre Mattis y Petraeus en el CENTCOM, dijo Furlong, era que mientras que Petraeus es más político y astuto, hábil en “llevar a los militares dentro de las restricciones políticas”, Mattis era más un pensador profundo, menos político pero con un énfasis más fuerte en principios personales.

En el CENTCOM, Mattis protegió a las tropas de la política de guerra, dijo Furlong.

“Es un buen amortiguador entre los chicos de la guerra y el presidente, uno como nunca antes hemos llegado a tener”.

Como secretario de defensa, probablemente seguirá creando esa cultura.

“Es un tipo que no permitirá una mayor politización en el Departamento de Defensa”, dijo Furlong.

Relaciones con la OTAN

Mattis también mostró una habilidad en el trabajo con la OTAN y logró cooperar con los aliados sin distraerse para asegurar que las fuerzas estadounidenses en Afganistán tuvieran lo que necesitaban, dijo Furlong.

El general Martin Dempsey (izquierda), jefe del Estado Mayor Conjunto y el general de la marina James Mattis, comandante del Comando Central de Estados Unidos, en el C-17 rumbo a Bagdad el 15 de diciembre de 2011. (DOD)

El general Martin Dempsey (izquierda), jefe del Estado Mayor Conjunto y el general de la marina James Mattis, comandante del Comando Central de Estados Unidos, en el C-17 rumbo a Bagdad el 15 de diciembre de 2011. (DOD)

“Él no es sólo un tipo que patea puertas. Puede desenvolverse en los altos círculos políticos”.

Los aliados de la OTAN, muchos de los cuales conocían a Mattis desde su época de Comandante Aliado Supremo de la OTAN para la transformación, parecen estar dándole el visto bueno.

La ministra noruega de Defensa, Ine Eriksen Soreide, dijo a los asistentes al Foro de Defensa Nacional Reagan que comenzó a recibir mensajes de texto de celebración por parte de los militares noruegos poco después de que Mattis fuera elegido, informó la revista Breaking Defense.

El secretario de estado de defensa del Reino Unido, Michael Fallon, también dio la bienvenida a Mattis.

“Estoy deseando trabajar con él, al igual que nuestros militares, que lo conocen muy bien”, dijo Fallon.

Habla con franqueza

Mattis se ha ganado la reputación de hablar directo y decir lo que siente. Eso ha dado a los medios de comunicación un montón de suculentas citas para sacar a la luz, pero también debería darles a los potenciales adversarios de Estados Unidos una pausa. Ellos sabrán que las fuerzas estadounidenses están dirigidas por un hombre de lucha que va a presionar fuertemente en asuntos de seguridad.

“Es muy competente”, dijo Furlong. “Pero él es franco. No es un hombre sumiso en absoluto”.

“Con él como secretario de Defensa, enviaremos una señal de disuasión totalmente diferente a la gente de todo el mundo, desde China a cualquier otro lugar.

Furlong cree que con Mattis, así como la elección por parte de Trump al asesor de seguridad nacional, el general Michael Flynn, “se obtendrá la verdad sin mancha”.

Para las tropas

Mattis se retiró en 2013 después de 44 años en el Cuerpo de la Marina de Estados Unidos, y a lo largo de los años, ganó la admiración profunda entre los hombres y las mujeres que sirvieron bajo su comando.

“Era el tipo de hombre que estaba en el campo con las tropas, y por eso es que gusta tanto”, dijo Furlong.

Mattis prefería una comprensión de primera mano en las guerras y con frecuencia iba a las líneas de frente para experimentar la batalla directamente.

Este es un rasgo que Furlong dijo es raro entre los generales, pero también no desconocido. Señaló que McChrystal compartía un estilo de liderazgo similar. Mattis, sin embargo, era conocido por ser particularmente estudioso y enfocado.

Furlong lo describió como un “tipo 80/20” que da el 80 por ciento de su enfoque a las prioridades principales y el 20 por ciento a los temas menores.

Esto le da la capacidad de “tratar con la política de seguridad nacional y también entender lo que los generales están tratando de hacer por debajo de él”.

A Mattis no necesariamente le gustaba ser llamado “el perro loco”, pero lo apreció, ya que el apodo se lo dieron las tropas en el frente de batalla. Su señal de llamada era “Caos”. Otros lo llamaron el “monje guerrero”, ya que nunca se casó y en su lugar dedicó su vida al cuerpo de la marina.

El general de la marina James Mattis saluda a dos cabos después de llegar al complejo de viviendas militares en las operaciones de combate en Baghdadi, Irak, en 2007. (Lance, CPL Brian L. Lewis, USMC)

El general de la marina James Mattis saluda a dos cabos después de llegar al complejo de viviendas militares en las operaciones de combate en Baghdadi, Irak, en 2007. (Lance, CPL Brian L. Lewis, USMC)

Entre la clase intelectual militar, Mattis es conocido como el “poeta guerrero” por su estudio de los libros clásicos y el pensamiento militar. Se sale del lodazal por sí mismo, dijo Furlong. “Aquí hay un tipo con carácter, que retrocede por la noche y piensa en formas de salir de las dificultades para hacer las cosas”.

Esta capacidad de pensar más ampliamente ayuda a Mattis a “vencer al enemigo sin tener que enfrentarlo en el campo de batalla”, dijo Furlong.

Lo importante para las tropas, es que Mattis también prioriza sus necesidades y no es un “general sin corazón”, dijo Furlong. Mattis no enviaría tropas a la batalla con las manos atadas a sus espaldas por la política.

“Cuando se convierten en militares, ya no se necesita que los políticos les digan qué hacer: no se necesita política con suicidas reglas de compromiso”, dijo Furlong.

“En los últimos años, los generales se han vuelto demasiado políticos”.

Mattis también entiende cuán dura es la guerra para las personas, y su preocupación por las tropas es sincera.

“Él no es un promovedor de la guerra, él no está buscando un combate”, dijo Furlong. “Pero cuando hay un combate, él está ahí para las tropas. Está ahí para ganar, y ese es su rasgo distintivo”.

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