(foto DIPTENDU DUTTA/AFP/Getty Images)

Era la noche de un viernes común. Los medios impresos de todo el mundo se preparaban para cerrar sus ediciones, mientras que los televisivos y de sitios web reproducían las noticias más relevantes del día. Mientras que mucha gente disfrutaba de la vida nocturna del fin de semana, otros se preparaban para dormir.

Nadie predijo uno de los sucesos que marcarán el 2016 como un año trascendental para la historia del nuevo siglo.

En los últimos minutos de aquel día se anunció que el líder revolucionario y figura histórica del siglo XX, Fidel Castro, había muerto. Su hermano, el presidente Raúl, lo comunicó en un mensaje de televisión.

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“Con profundo dolor comparezco para informarle a nuestro pueblo, a los amigos de nuestra América y del mundo que hoy, 25 de noviembre del 2016, a las 10.29 horas de la noche falleció el comandante en jefe de la revolución cubana Fidel Castro Ruz“.

A partir de allí Cuba ha estado en la mirada y el recuerdo del mundo entero. De la isla hablan políticos, intelectuales, jefes de gobierno, famosos, deportistas, analistas y en sí, cualquier persona. Desde las primeras horas del sábado el tema ha sido Fidel Castro.

En La Habana y sus alrededores la música calló, las bodas se cancelaron y la gente lloraba en las calles durante el primer día sin su máximo líder, reporta Associated Press.

En una capital silenciosa, decenas de cubanos aseguraron que sentían verdadero pesar por la muerte de Fidel Castro, cuyas palabras e imagen llenaban las páginas de libros escolares, las ondas de radio y las primeras palabras desde antes de que muchos de ellos nacieran.

En conversaciones más íntimas, algunos expresaron la esperanza de que su muerte disminuya la presión para el camino de reformas emprendido por el presidente Raúl Castro.

Muchos isleños describieron a Fidel Castro como un hombre con defectos, pero merecedor de respeto.

Trajo a Cuba la atención de salud gratuita, la educación y la verdadera independencia de Estados Unidos, aunque impuso un sistema político y económico que dejó calles y edificios en estado de deterioro e impulsado a las elites jóvenes e instruidas a buscar una mayor prosperidad en el exterior.

Cerraron los bares, se suspendieron los conciertos y se ordenó a los restaurantes que no sirvieran bebidas alcohólicas. Los diarios oficiales aparecieron con sus titulares en negro en lugar del rojo o azul habituales.

“De mi generación Fidel fue un padre para todos nosotros”, dijo Jorge Hernández, electricista de 45 años. “Yo espero que sigamos para adelante porque realmente este pueblo es grande, es fuerte, inteligente, ahora que hay muchas transformaciones, unos cuantos cambios pero yo creo que la Revolución va a seguir igual y va a seguir siempre adelante”.

En 2013, Raúl Castro anunció que se retirará al finalizar su actual período en 2018, y por primera vez designó a un heredero que no pertenece a la generación que hizo la revolución: Miguel Díaz Canel, de 56 años.

La muerte de Fidel Castro “pone de relieve la mortalidad de la primera generación de esta revolución”, dijo Philip Peters, especialista en Cuba y consultor empresario, “y pone de relieve la ausencia de un grupo de líderes potenciales capaces de hacerse cargo y conectados políticamente con la gente”.

El gobierno cubano declaró nueve días de duelo nacional. Las cenizas de Castro viajarán de La Habana hacia el este, hasta Santiago de Cuba, recorriendo a la inversa el avance victorioso del ejército rebelde de la Sierra Maestra a La Habana.

La otra parte de la moneda

Pero no todo fueron llantos y muestras de admiración durante este sábado. Para los cubanos fuera de la isla la muerte de Castro fue motivo de celebración.

En Miami, el corazón de la diáspora cubana, miles de personas salieron a golpear cacerolas, agitar banderas cubanas y estadounidenses y gritar de júbilo.

“No festejamos la muerte de nadie, sino el fin de esto”, dijo Erick Martínez, de 30 años, quien emigró de Cuba hace cuatro años.

Y como voz relevante en los últimos meses, fiel a su arrebatado estilo,  Donald Trump afirmó en un comunicado que el líder cubano fue “un dictador brutal que oprimió a su propio pueblo durante casi seis décadas”.

“El legado de Fidel Castro es de pelotones de fusilamiento, robo, sufrimiento inimaginable, pobreza y la denegación de derechos humanos fundamentales”, dijo Trump.

Hacia el futuro, dijo, su gobierno hará todo lo que pueda “para garantizar que el pueblo cubano pueda finalmente iniciar su avance hacia la prosperidad y la libertad”, y que él se suma a la esperanza de muchos cubano-estadounidenses de “ver algún día una Cuba libre”.

Horas antes, el empresario escribió en su cuenta de Twitter una escueta frase: “¡Fidel Castro está muerto!”.

La relación Estados Unidos- Cuba es una de las más grandes incógnitas en la política mundial, sobre todo después de la victoria de  Trump, y se complicaría más con la muerte de Castro.

Cabe destacar que durante la campaña electoral, Trump prometió “dar marcha atrás” a las “concesiones” hacia Cuba, pero los expertos ven improbable que frene en seco el deshielo iniciado por el actual presidente estadounidense, Barack Obama.

En las primarias, Trump fue el único aspirante republicano que apoyó la apertura a Cuba, pero en su búsqueda de votos en Florida en las elecciones generales prometió que “revocaría” las medidas ejecutivas de Obama “a no ser que el régimen de los Castro” restaure “las libertades en la isla”.

Pero algunos analistas consideran que el magnate de los hoteles y los casinos tendrá que atemperar esa postura, debido a las presiones que recibirá de parte de los empresarios estadounidenses que llevan décadas anhelando hacer negocios con Cuba.

Por su parte,  el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo que será la historia la que juzgará el “enorme” impacto de Fidel Castro sobre Cuba, al ofrecer sus primeras reacciones sobre la muerte del líder histórico de la Revolución Cubana.

“En este momento del fallecimiento de Fidel Castro, extendemos una mano de amistad al pueblo cubano”, afirmó el mandatario en una declaración difundida en la capital estadunidense.

De acuerdo con Notimex, Obama enfatizó la reciente transformación de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, marcadas por la “discordia y profundos desacuerdos”.

Señaló que la muerte de Fidel Castro, a los 90 años de edad, despertó “emociones poderosas” en los cubanos en Estados Unidos y en Cuba, al recordar las innumerables formas en que Castro alteró el curso de vidas individuales, familiares y del país caribeño.

“La historia registrará y juzgará el enorme impacto de esta singular figura en las personas y el mundo que le rodea”, consideró el mandatario, bajo cuya presidencial los dos países reanudaron relaciones diplomáticas después de medio siglo de canceladas.

En marzo de 2016, Obama se convirtió en el primer mandatario estadunidense en visitar la isla caribeña desde 1928 para marcar el primer aniversario del restablecimiento de las relaciones diplomáticas, aunque evitó encontrarse con Fidel Castro, quien para entonces había cedido el poder a su hermano Raúl.

Latinoamérica se lamenta

Durante más de medio siglo, Castro tuvo un papel central en la política de Latinoamérica. Pero también fue un líder divisivo que cosechó admiración por su gesta revolucionaria y condenas por los excesos de su gobierno.

Su muerte, como su vida, generó reconocimientos, elogios y críticas de diferentes líderes latinoamericanos.

El presidente Evo Morales le rindió un homenaje a través de la televisora estatal de Bolivia en el que expresó su solidaridad con el pueblo cubano. “Fidel nos ha dado lecciones de lucha, de perseverancia por la liberación de los pueblos del mundo.

Fidel luchó por la soberanía de los pueblos”, dijo el líder cocalero que en 2006 se convirtió en el primer presidente indígena de su país. “Realmente duele su partida”.

El heredero político del fallecido presidente venezolano Hugo Chávez, quien fuera uno de los más fervientes admiradores de Castro, también manifestó su dolor por la noticia.

“Hemos reencontrado el camino de Fidel y de Chávez, y ese camino no podemos perderlo jamás”, dijo a la cadena regional Telesur el mandatario Nicolás Maduro, al tiempo que llamó a preservar el legado de Castro.

El presidente ecuatoriano Rafael Correa, quien se identifica como un socialista del siglo XXI, publicó en Twitter: “Se fue un grande. Murió Fidel. ¡Viva Cuba! ¡Viva América Latina!”.

En la misma red social, la expresidenta argentina Cristina Fernández envió sus condolencias y lo alabó. “Fidel y Cuba ingresando definitivamente en la Historia Grande. Junto a su pueblo, ejemplo de dignidad y soberanía”, señaló.

Juan Manuel Santos, mandatario de Colombia, lamentó su muerte y ofreció su solidaridad al pueblo cubano, al tiempo que señaló en la misma red que “Fidel Castro reconoció al final de sus días que la lucha armada no era el camino.

Contribuyó así a poner fin al conflicto colombiano” en referencia al proceso de diálogo entre su gobierno y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia que tuvo sede en La Habana y dio paso a la firma de un acuerdo de paz.

Por su parte, el presidente Peña Nieto expresó que Fidel Castro fue un amigo de México, promotor de una relación bilateral basada en el respeto, el diálogo y la solidaridad.

Así se vivió el primer día tras la muerte de Fidel Castro, una figura emblemática para el siglo XX.

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