Durante la noche de Halloween, todas las brujas escondidas durante el año salen a la calle. Para lograr el aspecto más parecido a estas hechiceras es necesaria la pintura blanca, cuanto más pálida sea la bruja mejor. Utilice un lápiz negro para pintar unas ojeras profundas y sombra de ojos, para oscurecer el contorno de los ojos lo máximo posible. La clave está en crear un fuerte contraste entre el pálido del rostro y el negro de los ojos y los labios, para ello utilizar un pintalabios negro o morado, para sacar «el lado más oscuro» de las brujas. No existe un patrón establecido para el maquillaje de las brujas. Lo recomendable es utilizar tonos fuertes como verde oscuro, morado o rojo intenso.

Las brujas clásicas tienen, por lo general, la piel verde, pero hoy en día existen numerosas alternativas. Sea cuál sea el color elegido para la base de maquillaje, utilice una pequeña esponja para aplicar el color de forma uniforme y difuminada, y así, poder seguir maquillando por encima de la base sin que este se estropee. Es importante, antes de comenzar con todo el proceso, asegurarse de que su piel no es extremadamente sensible, de no tener reacción alérgica a la pintura de cara y de que la pintura se puede eliminar fácilmente con simples toallitas desmaquillantes.

Como complementos extras para perfeccionar su aspecto de bruja, puede utilizar pestañas postizas, narices postizas, verrugas… Lo que le darán una imagen mucho más maléfica.
Belleza

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